Texto BIM Octubre 2009

cabó el veranillo de San Miguel y comienza el año escolar; cambiamos la mochila de la playa con su colchoneta, gafas y tubo por una cargada de libros, libretas y apuntes del año pasado. Algunas asignaturas son nuevas y las clases aburren. Garabateo mi nombre en el reverso del folio y mi compi de pupitre pregunta si me gusta el graffiti. Respondo que no; que me gusta más la morena de flequillo y moño italiano que se sienta dos sillas más allá. El de los tatuajes me comenta que el inicio del graffiti se remonta a finales de los 70, cuando un chico de la ciudad de Philadelphia en EEUU comenzó a escribir su nombre por las calles de su ciudad para impresionar a una chica de su clase.


Cornbread era el alias que usaba, una identidad pública y privada como la de los superhéroes; todos le conocían pero no sabían quien era. Alcanzó cierta fama y notoriedad en los periódicos locales y fueron muchos quienes lo imitaron. Incorporaron estrellas, coronas o flechas a la firma, unos le añadieron borde, otros la hicieron más grande… al final, el tag, o nombre por el que se conoce a los escritores de graffiti, creció en dimensiones y pasó a denominarse pieza. Le agregaron color, sombras, brillos… todo para resaltar la individualidad frente al resto de la sociedad, para decir “YO estoy aquí”.
El graffiti no es más que otra forma de comunicación donde te expresas a través de las 29 letras del alfabeto y las paredes son el canal por el cual llegas al interlocutor, ciudadanos que en la mayoría de los casos, aunque lo disfrutan, desaprueban el mensaje realizado de manera altruista.

En el cambio de clase pregunto a la nueva profesora de dibujo como crear una perspectiva chula para dar profundidad a mis letras. El demacrao de mi compi dice que antes de pintar en una pared hay que practicar mucho en el papel, darle vueltas a las letras, pensar en el color, en la composición, el movimiento… como si estuviésemos anunciando algo. Durante el recreo observo que las paredes del centro están decoradas con murales de temática deportiva, futurista, ecológica… Puedes contar una historia si te ayudas de algún dibujo y lo acompañas de un texto explicativo. Ves un graffiti y te recuerda la viñeta de un cómic, la escena de una película o la portada de un vinilo. La gente que pinta se deja influenciar por todo lo que le rodea y luego lo plasma en los muros.

El entendido en la materia me habla sobre la escasez de espacios permitidos donde pintar libremente a la luz del día sin temor a una multa… y que es un problema que afecta a todas las ciudades, un problema tanto para los que pintan como para los propietarios o comunidades de vecinos. De ahí que consideren al graffiti un “arte vandálico”, por la apropiación de los espacios públicos sin permiso… ¿Por qué no habilitan una zona los que mandan como lo hacen para los que practican el botellón?

A estas alturas de la noche frente a la pared gris, con mi corazón latiendo apresuradamente y la adrenalina que casi no me deja respirar sólo pienso en terminar pronto y que no me pillen. Apenas hay luz. Cada ruidito se amplifica en mis adentros. La pintura en aerosol tiene un olor especial y el sonido que emite atrae a los gatos. La gente que pasea de noche también es especial y yo me escondo de sus miradas. Acabo con manos manchadas de tinta y satisfacción personal. Son las seis de la mañana y vuelvo a casa con el mp3 a todo volumen.

Al día siguiente parezco un oso panda por las ojeras que llevo conmigo a clase. A la luz del día mi primer graffiti pierde algo de su belleza nocturna, pero estoy muy satisfecho con el resultado final. El emplazamiento es perfecto, todo el mundo ve mi obra y la comenta. Antes de entrar a clase, la nueva profesora de dibujo me detiene y me recomienda no firmar en un futuro con mi nombre y apellidos, al tiempo que señala hacia la pared... donde veo como Ella le saca una foto al mural con su móvil defectuoso. Sonriendo.



-Relapso/a: Que reincide en un pecado del que ya había hecho penitencia.


1 comentarios:

  1. Que historia mas cierta y mas comun, no? Gusta gusta.


    Un saludo.
    Zonkie.

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